domingo, 20 de noviembre de 2011

DE SAPOS Y ESCORPIONES

Desde que somos chicos a mi papá le encanta enseñarnos lo que él cree que son "verdades absolutas" a través de cuentos, historias o fabulas. Pero siempre hubo una que logró capturar mi atención desde un principio, y es la del sapo y el escorpión.

Había una vez un enorme e imponente río, y frente a éste se encontraba un escorpión queriendo llegar a la otra orilla, pero como todos saben, los escorpiones no saben nadar. Después de lamentarse un rato por su condición de escorpión, vio a un sapo que se pasaba horas nadando libremente, feliz de la vida, yendo de un lado al otro.

El escorpión muy amablemente le pregunta:
-Señor sapo, podría usted ser tan amable de llevarme en su espalada hasta la otra orilla del río?

El sapo mira el aguijón del escorpión y, sin pensarlo dos veces le dice:
-No, usted es un escorpión y si le permito subir a mi espalda, lo mas seguro es que me pique y me termine matando.

El escorpión se pone triste y se lamenta por no saber nadar. Llora incansablemente y le pide que por favor confiara en él:
- Señor sapo, no ve usted que necesito pasar al otro lado y la única forma de logarlo es si usted me lleva en su espalda y me deja en la otra orilla? Tampoco ve que si voy en su espalda y lo pico moriré junto con usted?

El sapo mira al escorpión y decide ayudarlo. Al fin y al cabo era verdad lo que le estaba diciendo, si lo picaba, ambos morirán.

Así que, un tanto desconfiado, lo invita a subir a su espalda lo ayuda a cruzar el río.

Cuando van por el medio del río el sapo siente un pinchazo en la espalda, el dolor paraliza su cuerpo y la muerte lentamente comienza arropar su vida, dejándolo triste y débil.

Mira hacia arriba,y llorando y moribundo le pregunta:
-Señor escorpión, porque me picó si sabía que ambos moriríamos?

El escorpión, más triste que el sapo, mira como puede a su víctima y con un doloroso llanto desgarrador le contesta:
-Señor sapo, perdóneme, pero no pude evitarlo, es que esta muy adentro, en lo profundo, metido en mi ser. No pude evitar picarlo, perdone pero es mi naturaleza.

Siempre me acuerdo de lo que me dijo mi papá. La esencia no cambia, es más fuerte que la misma voluntad.

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